Crónica RAVAGERS en BADALONA / Ruta 66

 

Ravagers – Estraperlo (Badalona)

Sangre nueva para un viejo veneno

Hay algo especialmente llamativo en Ravagers, sobre todo para un espectador que carga con muchas noches de conciertos y una edad ya poco juvenil, por decirlo de algún modo. Ver a una banda tan joven defendiendo con semejante convicción un sonido que pertenece a una época que muchos creíamos patrimonio de veteranos tiene algo de provocador.

Sobre el escenario del Estraperlo de Badalona demostraron que aquel viejo punk que nos enganchó a tantos sigue teniendo capacidad para golpear con fuerza cuando se toca con actitud, mala leche y autenticidad.

El pasado jueves, la sala badalonesa se convirtió en una pequeña caldera de guitarras crujientes, sudor y rock’n’roll sin filtros. Dentro de su gira por la península ibérica, Ravagers llegaron con kilómetros acumulados y la maquinaria rodada, ofreciendo un concierto intenso y directo.

El inicio con Public Hell fue la chispa que prendió el incendio. Un ataque frontal que puso en marcha la noche, mezclando la energía del punk más callejero con la herencia del glam y el hard rock de los setenta. Razor Love y White Widow sonaron como auténticos puñetazos.

Uno de los grandes valores de Ravagers es precisamente su capacidad para recuperar un sonido rebelde y peligroso que atrapó a generaciones enteras, pero hacerlo sin parecer una banda de arqueología musical. Que quede claro, aquí no hay pose de nostalgia ni una simple recreación del pasado. Hay pasión por unas influencias que forman parte de su ADN y que manejan con naturalidad. Unas veces la crudeza de The Stooges, otras el descaro de New York Dolls y en otros momentos la actitud incendiaria de Dead Boys.

El concierto también sirvió para presentar canciones de su último álbum titulado On The Loose (2025), con el tema Dogs como uno de los momentos más celebrados, cantado por el público a puño alzado.

Sorpresa con la versión del I’m Eighteen de Alice Cooper. Un clásico llevado a su terreno, reforzando esa conexión entre el proto-punk y el hard rock que riega sus canciones.

La respuesta del público fue creciendo hasta un final de merecido aplauso. La conexión con la sala fue tan evidente que la banda acabó regresando al escenario para ofrecer hasta dos temas extra a petición de los asistentes, alargando una despedida que nadie parecía necesitar.

Ravagers abandonaron el Estraperlo dejando la sensación de haber asistido a algo más que un concierto: una reivindicación de un espíritu que muchos daban por enterrado y que, en sus manos, sigue vivo y dando guerra. Juventud, actitud y canciones directas. La vieja escuela del punk con sangre nueva y los colmillos todavía afilados.

Texto: Mario Silvetre

Enlace

Comentarios