Crónica NASHVILLE PUSSY en BARCELONA / Science Of Noise
Nashville Pussy brindan con éxito en Barcelona
Nashville Pussy regresaban a Barcelona con la misión de recordar por qué siguen siendo una de las bandas más incendiarias del rock ’n’ roll contemporáneo. Y no fallaron. Desde el primer minuto en la sala Upload, el cuarteto de Atlanta dejó claro que lo suyo no es nostalgia, sino pura combustión escénica. Sin necesidad de teloneros en este “The Gimme Some More Tour”, el grupo salió a matar. Con la guitarra salvaje de Ruyter Suys al frente, secundada por la actitud incombustible de Blaine Cartwright, el músculo de Bonnie Buitrago al bajo y la pegada firme de Dusty Watson, Nashville Pussy convirtió la noche en una celebración sin tregua. El público, plenamente entregado desde el inicio, sabía perfectamente a qué venía: sudor, volumen y rock sin concesiones.
Canciones como “Shoot First and Run Like Hell” sirvieron para romper definitivamente cualquier barrera entre banda y audiencia. Ruyter, inseparable de su Gibson SG, se lanzó al borde del escenario, gesto replicado por Blaine y Bonnie, en una demostración de cercanía que solo tienen las bandas curtidas en carretera. Tres décadas de escenarios, bares y kilómetros avalan a un grupo que sigue sonando tan peligroso como el primer día. La noche avanzó entre himnos como “High as Hell” o “Come On, Come On”, coreados con entusiasmo por una sala completamente entregada, incluyendo un atronador “Fuck You” compartido entre banda y público. El golpe de cencerro que introdujo “Speed Machine” marcó uno de los momentos más celebrados, con una sección rítmica en estado de gracia. Buitrago y Watson brillaron especialmente en piezas como la explosiva “Gonna Hitchhike Down to Cincinnati and Kick the Shit Outta Your Drunk Daddy”.
Hubo espacio también para la actitud y el detalle: “Testify” permitió a Ruyter desplegar una expresiva improvisación al wah, recordando que detrás de la crudeza hay técnica y personalidad. Porque Nashville Pussy no solo golpea: también sabe matizar. Temas como “Hate and Whiskey” o “Pillbilly Blues” condensan a la perfección su ideario: exceso, irreverencia y una fidelidad absoluta al espíritu del rock más primario. Con “Till the Meat Falls Off the Bone” cerraron el set principal tras haber arrasado sin discusión.
Pero aún quedaba pólvora. Los bises llegaron como una segunda embestida: “Piece of Ass”, “Why Why Why” y el cierre inevitable con “Go Motherfucker Go”, ejecutado con una intensidad desbordante, como si el concierto acabara de empezar.
Nashville Pussy no decepciona en directo porque no sabe hacerlo. Lo suyo es una descarga constante, una celebración del rock sin filtros. En la Upload, una vez más, lo dejaron claro: siguen siendo una apuesta segura… y absolutamente demoledora.
Setlist:
Pussy’s Not a Dirty Word
Shoot First and Run Like Hell
High as Hell
Come On Come On
Speed Machine
Gonna Hitchhike Down to Cincinnati and Kick the Shit Outta Your Drunk Daddy
Go Home and Die
Rub It to Death
Testify
Jacking of and Taking Names
King Shit of Fucking Mountain
Struttin’ Cock
Hate and Whiskey
Pillbilly Blues
Till the Meat Falls Off the Bone
—–
Piece of Ass
Why Why Why
Go Motherfucker Go
Texto y fotos: Ray Molinari
Enlace
Canciones como “Shoot First and Run Like Hell” sirvieron para romper definitivamente cualquier barrera entre banda y audiencia. Ruyter, inseparable de su Gibson SG, se lanzó al borde del escenario, gesto replicado por Blaine y Bonnie, en una demostración de cercanía que solo tienen las bandas curtidas en carretera. Tres décadas de escenarios, bares y kilómetros avalan a un grupo que sigue sonando tan peligroso como el primer día. La noche avanzó entre himnos como “High as Hell” o “Come On, Come On”, coreados con entusiasmo por una sala completamente entregada, incluyendo un atronador “Fuck You” compartido entre banda y público. El golpe de cencerro que introdujo “Speed Machine” marcó uno de los momentos más celebrados, con una sección rítmica en estado de gracia. Buitrago y Watson brillaron especialmente en piezas como la explosiva “Gonna Hitchhike Down to Cincinnati and Kick the Shit Outta Your Drunk Daddy”.
Hubo espacio también para la actitud y el detalle: “Testify” permitió a Ruyter desplegar una expresiva improvisación al wah, recordando que detrás de la crudeza hay técnica y personalidad. Porque Nashville Pussy no solo golpea: también sabe matizar. Temas como “Hate and Whiskey” o “Pillbilly Blues” condensan a la perfección su ideario: exceso, irreverencia y una fidelidad absoluta al espíritu del rock más primario. Con “Till the Meat Falls Off the Bone” cerraron el set principal tras haber arrasado sin discusión.
Pero aún quedaba pólvora. Los bises llegaron como una segunda embestida: “Piece of Ass”, “Why Why Why” y el cierre inevitable con “Go Motherfucker Go”, ejecutado con una intensidad desbordante, como si el concierto acabara de empezar.
Nashville Pussy no decepciona en directo porque no sabe hacerlo. Lo suyo es una descarga constante, una celebración del rock sin filtros. En la Upload, una vez más, lo dejaron claro: siguen siendo una apuesta segura… y absolutamente demoledora.
Setlist:
Pussy’s Not a Dirty Word
Shoot First and Run Like Hell
High as Hell
Come On Come On
Speed Machine
Gonna Hitchhike Down to Cincinnati and Kick the Shit Outta Your Drunk Daddy
Go Home and Die
Rub It to Death
Testify
Jacking of and Taking Names
King Shit of Fucking Mountain
Struttin’ Cock
Hate and Whiskey
Pillbilly Blues
Till the Meat Falls Off the Bone
—–
Piece of Ass
Why Why Why
Go Motherfucker Go
Texto y fotos: Ray Molinari
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